Buin y su crecimiento demográfico

Buin y su crecimiento demográfico.

Buin es una comuna que pertenece a la Región Metropolitana, específicamente en la Provincia del Maipo, a aproximadamente 35km’s de la capital.

Pese a que a esta comuna generalmente se la concibe como un área rural, debido a sus extensos terrenos campestres, viveros, viñedos, etc. últimamente las autoridades municipales han apostado en aumentar la densidad poblacional de la comuna y por ende su rápida urbanización.

Expansión demográfica

Este “proyecto” podría considerarse como normal dentro de las aspiraciones de cualquier comunidad social, la cual se enfoca en crecer, con motivo de plasmar un desarrollo que contribuya con la ciudad y el país.

Pero cualquier tipo de expansión demográfica, requiere de ciertos cuidados para el mantenimiento de la ciudad, y viendo desde un plano global y ético, nos parece lógico que en este caso, la municipalidad debe tener en cuenta tales implicancias, como por ejemplo, priorizar la producción de sus principales recursos económicos.

Tales recursos corresponden a la altísima productividad agraria de la zona, sumado al Zoológico (Buin Zoo), estación de trenes, y últimamente la construcción de viviendas sociales.

Problema social

El problema erradica justo en esta expansión mediante la construcción de estas villas, condominios y cuadras de viviendas, debido a que generalmente sus habitantes corresponden a la gente que poblaba las comunas marginales mas representativas de Santiago,  trayendo a nuestra comuna los principales conflictos delictuales que lamentablemente caracterizan a gran parte de nuestra capital.

Tales viviendas para nosotros los arquitectos, nos llega como puntada al estómago la “edificación al por mayor” de estas viviendas, las cuales muchas de ellas no cuentan con los mínimos requisitos para dar una calidad de vida apta para las personas quienes las habitan, pero su bajo precio y accesibilidad son las que atraen a las personas y aparentemente ellas perciben a estas viviendas como la mejor opción, al ser mas baratas.

Claramente para el municipio resulta un beneficio económico el hecho de albergar y seguir expandiendo su población, pero lo peligroso resulta ser cómo la ciudad ha ido aumentando las tasas de delincuencia, y casi una deforestación de los campos y la venta de éstos fundos a las inmobiliarias para contribuir con el crecimiento de la comuna.

Un estudio hecho por la ONG en el 2012, indicó que en la RM, la comuna de Buin lideró la cantidad de hechos delictuales, con un aumento del 135%, seguido por la comuna de la Reina con un 105% y en tercer lugar la comuna del Monte (ubicada a 20kms de Buin) con un 85%.

Además la comuna ya no cuenta con sus servicios de prisión, debido a que el terremoto causó grandes daños a la Cárcel y terminó con el cierre de ésta.

Como apreciación personal, creo que a muchos de nosotros, los habitantes del planeta, carecemos de una cultura consciente con nuestro comportamiento en el planeta, de cómo cuidarlo, preservarlo y aprovecharse de él adecuadamente para poder sobrevivir como todo ser vivo. Lamentablemente, y volviendo a una realidad comunal, hoy mucho nos cuesta tener la disposición activista mínima para cuidar nuestro entorno, y eso sumado a todas las personas que van poblando cada ciudad del continente, trae un problema que abarca desde lo monetario hasta el problema más social.

Y es Buin también, una comuna que refleja estos problemas.

Se han habilitado varios puntos como basurales, a lo largo del Río Maipo, y también se han llevado a cabo la propuesta de la gente por invalidar cualquier proyecto de fábricas en la zona.

Recientemente se está desarrollando una lucha entre la Municipalidad de Paine y la Compañía Cervecería Unidad (CCU) debido a que esta empresa desea instalar lo que sería la Planta CCU Paine.

El Municipio apela al alto impacto ambiental que esta contraería a la zona, lo que implicaría llevar el proyecto a consulta ciudadana.

Es ahí donde los habitantes debemos poner a prueba nuestra conciencia con la comuna y el entorno natural que la rodea.

Otro signo de que Buin cada vez aumenta su densidad, se nota en sus horarios punta de flujos vehiculares y peatonales.

Buin aún conserva la estructura de las calles angostas como se construyeron en épocas anteriores, lo que ha traído el colapso de las vías de salida y acceso a la comuna.

Por ejemplo los tacos formados entre las 7 y 9 de la mañana, debido a que la mayoría viaja en automóvil particular a dejar a los niños al colegio o para trasladarse a sus lugares de trabajo tanto en la comuna como en la capital. Lo mismo a la vuelta de la jornada laboral y escolar.

Durante el fin de semana se notan los mismos colapsos en el centro de la comuna generando últimamente para los festivos, el cierre de las calles principales, dejándolos como “paseos” para que la gente pudiera transitar libremente por el lugar. Obviamente también hubo el colapso de las vías alternativas y generó descontento en la gente que usa el transporte público.

Es por ello, que me nace la duda y la inquietud de si acaso, estamos creciendo como sociedad conscientemente, si de verdad estamos disminuyendo o solucionando las problemáticas que implica querer crecer como unidad poblacional dentro de la sociedad, o si sólo, aún seguimos generando un daño social y antropológico a nuestra ciudad y entorno.

Ya hemos visto en otros casos de ciudades que han intentado con éxito la solución de estas problemáticas mediante la arquitectura, sustentable o no, como por ejemplo Medellín y su gran crecimiento y desarrollo urbano y social.

Creo que los arquitectos en ese sentido, tenemos una ardua tarea por resolver y manejar estas expansiones que sin duda se hacen inevitables, generar proyectos de vivienda masiva, que entreguen confort y calidad a sus habitantes, y que contribuyan a una regulación de los factores que pueden afectar nuestra sociedad.

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tarea_cierre_unidad 14/10

Analizando lo narrado en el texto, sobre la ciudad invisible, Raissa, a priori se percibe una ciudad
en donde reina la preocupación, los malos eventos, diferentes motivos para establecer conflictos y
que a causa de ellos, esta energía negativa se transfiere hacia los demás.
Resalta el narrador que los adultos reprochan a los niños, los imprecan, mientras a ellos sólo les
queda aprender a convivir con estas malas prácticas, que sólo desarrollan en ellos la inseguridad y
el miedo de enfrentarse a su futuro, que probablemente sea el que se refleja en los mismos adultos
de la época.
Pero adentrándose en la lectura, y teniendo en cuenta la triste sensación que nos deja la
descripción, notamos que una luz de esperanza se hace presente en medio de todos estos
eventos, el mal ambiente creado por la propia sociedad, hacia ellos mismos, se ve opacada frente
a las sensaciones ocultas que posee cada ciudadano.
Cada individuo siente una felicidad individual, de cierta forma se siente realizado al percibir los
detalles que les entrega cada día, se sienten felices…
Es en tanto una ciudad tímidamente feliz, existen tales detalles que hacen de cada momento un
pretexto suficiente para seguir viviendo en la ciudad triste.
Analizando nuestra sociedad y ciudad, se me asemeja mucho lo que sucede actualmente (en
materia de debates sociales y de cómo el concepto de “sobre-vivir” se ha ido manchando desde
que este sistema comenzó a “funcionar”) a lo que sucede en Raissa.
Todos viven preocupados de cómo enfrentarse, por ejemplo a fin de mes, porque están
sumergidos a sobre-pagar necesidades que en realidad están al alcance de cualquiera sin
necesidad de pagar de más, necesidades hasta innecesarias, y que crean el descontento y
disconformidad percibido en cada esquina del mundo.
La multiplicidad germinada y cosechada ha hecho que la producción esté por sobre lo que en
realidad necesitamos, sobre explotando recursos y haciendo de nuestro planeta, cada día un lugar
menos habitable.
Existe una diversidad, que basta como argumento para demostrar que no todos poseemos las
mismas necesidades, que nos identifica en distintas culturas, por ende distintas necesidades.
Así como en Raissa, vivimos preocupados, creando en mentes en desarrollo, inseguridad y miedo,
esa misma inseguridad que a largo plazo hará que los ya crecidos individuos estén menos
preparados para enfrentar las situaciones que les deparan.
Pero existen esos detalles, así como en Raissa, que nos hacen tener una satisfacción que es
característica de del lugar, con una diversidad de momentos y de situaciones, de las cuales
aprendemos, y que se presentan debido a que somos nosotros mismos los que construimos esta
ciudad, y que la hacen tan especial. Entonces, ¿a quién verdaderamente pertenece la ciudad, la
misma que hemos ido levantando, modificando y compartiendo, con otras culturas visitantes, y que
por ende contiene en ella los momentos y detalles que nos encanta cada día? Solo a nosotros, los
que la alguna vez la planeamos y fuimos desarrollando, para que otras culturas vengan a vivirla,
compartirla y aprender sobre la cultura que nos hace seguir viviendo en ella, así como también
nosotros lo haríamos si estuviéramos fuera, en busca de aprender sobre diferentes culturas.

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